Día Mundial de la Eficiencia Energética

Eficiencia Energética… ¿por qué no?

El Día Mundial de la Eficiencia Energética año tras año nos brinda la ocasión de reflexionar sobre los avances que hemos logrado en esta materia.

Si uno considera que ‘Eficiencia Energética’ en términos prácticos significa hacer lo mismo (o incluso más) gastando menos energía, uno se da cuenta que sigue 100% la lógica empresarial de buscar la forma de alcanzar los máximos niveles de producción al menor costo, más allá de los claros beneficios ambientales asociados a la reducción de las emisiones de CO2. Ante esto, lo que resulta difícil entender es ¿por qué sigue siendo tan dificultoso el despegue hacia la integración masiva de una gestión energética en las empresas siendo que el beneficio debería ser evidente?

En el marco del proyecto Smart Energy Concepts que estamos ejecutando al alero de la Cámara Chileno-Alemana de Comercio e Industria (CAMCHAL), a través de distintas áreas de acción buscamos fomentar la implementación de medidas de eficiencia energética en el sector agroalimentario. En vista de esto, para nosotros ha sido fundamental encontrar las respuestas a esta pregunta a partir de conversaciones con representantes de la agroindustria, ya que el éxito de nuestro esfuerzo por lograr que las empresas del sector agroalimentario avancen en  materia de eficiencia energética, depende de que seamos capaces de diagnosticar qué es lo que inhibe la internalización de la eficiencia energética como una estrategia para la reducción constante de costos por unidad de producto final producida. En este esfuerzo por llegar a entender el ¿por qué no?, nos hemos encontrado con tres razones recurrentes: 1. A nivel gerencial la energía es percibida como un costo fijo que es un ‘mal’ necesario para producir los productos finales y no es considerada como un recurso gestionable. 2. El foco de las empresas está puesto en la producción y no en la reducción de la energía consumida en el proceso productivo. 3. En algunos casos la respuesta ha sido que la energía no es el centro de su negocio y por ende no tienen ni el conocimiento, tiempo e interés por profundizar en este ámbito.

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Si analizamos estas 3 razones, podemos resumir que el problema radica en que en muchos casos la energía todavía no es considerada como otro factor de producción o recurso manejable que quiero utilizar de la manera más eficiente para llegar a ser más rentable. Si se viera de esta manera, las empresas tomarían las medidas necesarias como para asegurar su expertiz en el manejo de este recurso al igual que lo hacen en el caso de los otros factores de producción.

Este diagnóstico nos ha llevado a la conclusión que uno de los ejes más relevantes de las actividades que realizamos en el marco de nuestro proyecto Smart Energy Concepts, es el levantamiento y la difusión, a través de una serie de actividades, de casos concretos de buenas prácticas empresariales en materia de eficiencia energética entre los pares del sector. No hay mejor forma de llevar a las empresas a captar la energía como un recurso manejable que puede llevarlas a obtener una ventaja competitiva, que viendo ‘al vecino’ que ya está un paso más adelante. A nivel de la producción de fruta fresca donde el proceso energéticamente más relevante es el riego, puede llegar a impactar el hecho que, por ejemplo, Rodrigo Ariztía en el  Fundo Santa Cecilia (Paine,RM) dedicado al cultivo de Uva de Mesa (variedades Thompson, Ralli y Crimson), haya logrado reducir en cerca de un 45% su consumo energético a través de medidas para mejorar la eficiencia hídrica. Por un lado, instaló cobertores plásticos sobre los cultivos que permitieron a la empresa, entre otros, reducir en un 20% el uso de agua y por ende, alcanzar un 20% de ahorro energético. En tanto, el segundo cambio, fue la instalación de sensores de humedad de suelo que permitió una óptima dosificación del riego y alargar la vida de las plantas. Con esto, se logró ahorrar agua y energía en un 25%. Ambos procesos significaron el ahorro de casi 6 mil litros de petróleo menos en bombas de riego y se pagaron en un año.

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Igual de impactante para las empresas con procesos industriales, es el caso de la procesadora de nueces Econut, que con una medida relativamente simple solucionó un problema y ahorró costos: Su bodega fabricada con planchas de Zinc constantemente expuestas al sol, llevaba a un aumento de las temperaturas al interior que llegaba a los 38 °C a nivel de suelo, lo que no solo significaba un riesgo para los productos, sino también para las personas. Para mejorar la situación hubiera sido necesaria la instalación de equipos de frío más aislación con costos totales de aprox. 54.000.000 CLP (Galpón de 700 m2). Sin embargo, optaron por aplicar el revestimiento aislante cerámico SuperTherm® en 250 micras de espesor, con lo cual no solamente lograron bajar la temperatura y radiación sino que además prolongar la vida útil de la cubierta. También se obtuvieron resultados positivos en la bodega de “productos terminados”, en donde la temperatura obtenida permite la entrega de las nueces en mejores condiciones, soportando además, periodos más largos de guarda, sin deteriorarse. La bodega de producto terminado en época con 29 °C tenía una temperatura interior de 37 °C, con la aplicación de la pintura, la bodega en días de 31 °C no supera los 24 °C interior. Todo esto con una inversión menor a la inicialmente planificada de 11.000.000 CLP aprox.  Y un periodo de amortización menor a un año.

Ambos ejemplos nos demuestran, que la gestión del recurso energía y la aplicación de medidas de Eficiencia Energética además de reducir costos van de la mano con la optimización de procesos y por ende, un aumento en la productividad. Es por esto que a través de actividades estratégicas como las que realizamos en el marco del proyecto Smart Energy Concepts, ojalá apoyadas por un marco regulatorio para le eficiencia energética, estoy segura que gradualmente cambiará la percepción del rol de la energía dentro de los procesos productivos y de esta manera el lema del sector agroalimentario mutará a “Eficiencia Energética… ¿cómo no?”.

Annika Schüttler

Jefe Proyecto Smart Energy Concepts

Cámara Chileno Alemana de Comercio e Industria (CAMCHAL)

Fuente: http://www.revistaenergia.cl/?p=9151

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