Escenario Energético

Cover Informe

Smart Energy Concepts, proyecto ejecutado por la Cámara Chileno-Alemana de Comercio e Industria, en conjunto con la Agencia Chilena de Eficiencia Energética elaboró un informe que sistematiza las posibles mejoras energéticas en el sector agroalimentario.

Contar con la información correcta en el momento preciso es un factor clave en el proceso de toma de decisiones en una empresa. Ahora, por primera vez el sector agroalimentario chileno cuenta con una herramienta que permite orientar a las empresas de  esta industria en temas energéticos.

El proyecto Smart Energy Concepts, perteneciente a la Cámara Chileno-Alemana de Comercio e Industria (CAMCHAL) y la Agencia Chilena de Eficiencia Energética, recientemente  dieron a conocer las conclusiones del informe “ Escenario energético del sector agroalimentario”, uno de los primeros acercamientos hacia esta industria  que busca visualizar el panorama energético en la industria, con el fin de evaluar la condición del sector en materia de eficiencia energética (EE) y el potencial de ahorro en el consumo de energía.

 Uno de los principales hallazgos del informe, que incluye información detallada sobre 6 subsectores productivos, fue un “potencial de ahorro energético de 16%, considerando el total de las medidas de eficiencia energética identificadas, incluyendo la cogeneración”. El reporte agrega que “en algunos casos, el potencial de ahorro energético aumenta hasta un 50% del consumo total de energía en las empresas”. Sin embargo, si se considera la implementación de medidas de EE de manera aislada, el ahorro se traduce en un 5%, indica el reporte.

 De acuerdo a Iris Wunderlich, jefe del proyecto Smart Energy Concepts, uno de los objetivos del informe “fue orientar al sector agroalimentario con información relevante sobre posibles mejoras energéticas y los potenciales ahorros para que puedan dar un primer paso hacia la Eficiencia Energética, ya que muchas veces las empresas tienen dificultades de cómo abordar la temática¨

 Por esta razón, Wunderlich cree que se hace necesario “fortalecer a las empresas de la industria en el desarrollo de planes de optimización de sus procesos productivos y en la implementación de tecnologías que aporten a la disminución de emisiones de CO2 y, además, a la reducción de costos asociados a los consumos de energía durante toda la cadena de cultivo y elaboración de alimentos”.

 “De acuerdo con el diagnóstico levantado, los combustibles fósiles son la principal fuente de uso energético (68% de las 135 empresas categorizadas), esto no sólo considerando la demanda en procesos de calor sino además su uso para la generación de electricidad en periodos punta. Cabe destacar que  para efectos de éste análisis, la generación de emisiones asociadas al consumo de combustible, es 1,4 veces mayor a las emisiones generadas por el uso de electricidad”, afirma Juan Pablo Payero, jefe de línea de Desarrollo de Industria y Minería de la Agencia.

 El documento fue resultado de la sistematización de la información emitida a través de estudios energéticos (diagnósticos, auditorías, estudios de factibilidad) de 135 empresas del sector agroalimentario y que en su tiempo fueron cofinanciados con fondos públicos por la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) y la Agencia Chilena de Eficiencia Energética, entre 2010 y 2015.

Barreras para el ahorro energético

Ahora bien, si las medidas de EE ofrecen tantos beneficios al sector, ¿por qué las empresas no incorporan estas mejoras en sus procesos? El diagnóstico apunta a la existencia de brechas que han estado frenando la implementación masiva de proyectos de eficiencia energética en el país. La falta de apoyo financiero para invertir; debilidades informáticas, falta de alternativas tecnológicas existentes y de capital humano, con conocimientos adecuados sobre la materia, son algunas de las variables que identifica el informe.

Para derrumbar estas barreras es necesario educar y capacitar no solo a los colaboradores de las empresas del sector agroalimentario, incluyendo los trabajadores en el campo, operarios, ingenieros y la plana ejecutiva de la empresa, además de instituciones de otros rubros que se vinculan con la industria.

 Iris Wunderlich asegura que “la industria presenta un gran potencial de mejorar su competitividad a través de la eficiencia energética, pero es necesario educar y contar con un apoyo que facilite el financiamiento a la industria, donde el 80% corresponde a micro y pequeña empresa además de un regulatorio que estimule la medición y verificación de datos de consumos, ya que solamente con el manejo de esta información se puede llegar a una provechosa implementación de proyectos de Eficiencia Energética en las empresas¨, concluye Wunderlich.

Aparte de los datos de la sistematización, el informe contiene diversos casos de buenas prácticas, tanto de proyectos de Eficiencia Energética como de la integración de Energías Renovables No Convencionales en la industria, mostrando datos de consumos, cifras de inversión, tiempo de retorno de inversión y ahorros económicos.